Muchos piensan que es difícil partir al extranjero a estudiar, pero lo único que se necesita son las ganas de hacerlo

 
Carolina

Mi nombre es Carolina, soy de Durango. Estudié nutrición en la UANL.

En el último año de mi carrera, decidí partir al extranjero a estudiar un máster. Ya había tenido la oportunidad de realizar un intercambio académico en Chile y la experiencia fue muy enriquecedora.

Intenté partir a Irlanda pero no fue posible ya que aún no contaba con mi título. El último semestre de mi carrera estuve en la Alianza Francesa, entonces decidí venirme a Francia como “fille au pair” para mejorar mi nivel de francés al no haberme podido ir a Irlanda.

Estando aquí asistí a congresos de nutrición, en uno de ellos conocí al director del máster que estudio ahora: “Sciences Sociales Apliquées à l’alimentation”. Regresé entonces a México para poder realizar todos los  trámites necesarios para postular al máster a través de Campus France, fui siempre atendida por personas muy amables que hacen que todo parezca sencillo.

A finales de marzo, encontré por casualidad una convocatoria en internet para una beca del gobierno Francés, estaba a solo dos días de la fecha límite, ese mismo mismo día reuní todos los papeles y me fui a la ciudad de México a realizar todos los trámites.  Algunas semanas después recibí la noticia de que había sido elegida para la beca. En julio obtuve la visa y me vine a aclimatarme antes de que las clases comenzaran.

Viajar en Francia o en Europa no es caro, y he tenido la oportunidad de conocer otros países como Italia, España, Túnez y Suecia. Francia es un país hermoso, más de lo que el mundo se imagina, es verdad que Paris es muy bonito, con su torre Eiffel y sus museos hace soñar a todo el mundo, sin embargo al tomar cualquier camino, te encuentras con paisajes y pueblos hermosos, rodeados de montañas, de campos llenos de girasoles, de viñedos, castillos,  lagos, playas. . .

Actualmente vivo en Toulouse, “la ville rose”, una ciudad en el suroeste de Francia, no es muy grande pero cuenta con todas las comodidades. Aquí la vida es tranquila y relajada, para desplazarte lo puedes hacer caminando casi siempre, si no el transporte público es muy bueno. Está cerca de todo, te toma una hora y media ir a la playa más cercana, o los pirineos a una hora. Siempre encuentras algo qué hacer, un concierto, un festival, una muestra de cine, etc.  

La vida en Francia es evidentemente más cara que en México, y de eso hay que estar consciente antes de venir, yo viví  muy bien con la beca que tuve este año, recibiendo 760 euros por mes, sólo hay que saber organizarse y dejar de convertir todo a pesos mexicanos. Además que la mayoría de las universidades son públicas y muchas veces son incluso más baratas que en México. 

En lo que respecta al máster, acabo de terminar el primer año, al principio es difícil comprender todo lo que hablan los profesores, tomar notas y recordarlo después, además que no tenía ninguna noción de sociología, por lo cual pasé muchas horas en la biblioteca. El primer semestre mis notas fueron bajas, fue muy decepcionante ya que nunca me había sucedido, es a la hora de los exámenes que te das cuenta qué tan diferente es el sistema de educación. Para el segundo mi nivel de francés había mejorado mucho, tenía que hacer un trabajo de investigación y redactar una tesis en francés además de los exámenes. Fue muchísimo trabajo para mí comparado al resto de mis compañeros franceses; horas y horas de trabajo diario, pero al final  todo pasó muy bien,  fui la tercera de la clase y mi tesis ahora está en línea, me siento orgullosa de ello, pues fue todo un reto, ya redactar en español es complicado, el francés ni se diga.

Gracias al máster he mejorado mucho mi francés, he tenido la oportunidad de conocer gente importante en áreas de salud, de alimentación e investigación, lo cual ha complementado mucho mi carrera.

Me gusta mucho la investigación y aquí tuve la oportunidad de realizar mis prácticas en el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique). Durante el segundo año buscaré un doctorado, el cual espero poder comenzar el próximo año.

Lo que más extraño de México es mi familia y mis amigos. Pero puedo hablar con ellos siempre, existen paquetes con llamadas telefónicas gratuitas a México, llamo casi todos los días a mis papás y así es menos difícil. Por la comida no tengo mucho problema, si buscas bien, encuentras productos mexicanos o al menos que se le parecen; por otro lado cuando voy a México, extraño los quesos, el vino y el pan francés, en fin, no se puede tener todo.

Agradezco infinitamente a la embajada de Francia en México y a Campus France por haberme dado esta gran oportunidad, además a la Alianza Francesa, sin estos tres organismos  no hubiera sido nada fácil llegar a donde estoy ahora. Mucha gente piensa que es muy difícil partir al extranjero a estudiar, pero lo único que se necesita son las ganas de hacerlo, a veces los procesos son largos, pero siempre encuentras gente amable en tu camino que cree en tu proyecto y está dispuesta a ayudarte.